Orache Desinfection ha logrado lo que muchas empresas españolas persiguen durante años: traspasar fronteras y consolidarse como un referente mundial en su sector. Lo que empezó en 2012 en Sabiñánigo, un pequeño municipio de Huesca, se ha convertido en un auténtico fenómeno internacional. Su secreto no es otro que haber dado con una idea brillante: sustituir los desinfectantes líquidos tradicionales por pastillas efervescentes. ¿El resultado? Un producto más fácil de usar, más eficiente, con menor impacto medioambiental y mucho más práctico para el consumidor.
Cuando llegó la pandemia de COVID-19 en 2020, la demanda de desinfectantes se disparó a niveles nunca vistos. La empresa, dirigida por Sergio Mayenco, supo reaccionar a tiempo, multiplicando su producción hasta alcanzar cifras récord: más de 800 millones de pastillas virucidas fabricadas y un crecimiento del 87% en su facturación. Con esta expansión fulgurante, estos fabricantes de productos desinfectantes dejaron claro que su modelo de negocio no solo funcionaba, sino que estaba cambiando la forma en que la gente limpia y desinfecta. Hoy, Orache está presente en más de 60 países, con clientes que confían en sus productos en todos los rincones del planeta.
Cleanpill: la alternativa eficaz a la lejía de toda la vida
Las pastillas efervescentes de Orache, comercializadas bajo la marca Cleanpill, han conquistado a millones de usuarios por su facilidad de almacenamiento y de uso: basta con disolver la dosis indicada en agua para obtener una solución potente y lista para usar en cualquier superficie. Además, Las variedades de Cleanpill cubren prácticamente todas las necesidades de limpieza y desinfección, incluyendo pastillas virucidas capaces de eliminar el 99,9% de virus y bacterias. También cuentan con opciones específicas para la industria alimentaria, garantizando superficies libres de bacterias como E. coli y Listeria. Incluso han desarrollado una línea especial para la desinfección de frutas y verduras, asegurando que los alimentos queden completamente limpios antes de su consumo. Esta versatilidad ha sido clave para ganarse la confianza de clientes de todo tipo, desde hogares hasta hospitales, empresas y grandes cadenas de distribución.
Un éxito basado en la sostenibilidad y la innovación
Uno de los aspectos que ha catapultado a Orache al éxito global es su firme apuesta por la sostenibilidad. Para hacernos una idea, cada bote de Cleanpill puede sustituir hasta seis litros de lejía, lo que reduce significativamente el consumo de plástico y el impacto ambiental. De este modo, la empresa ha conseguido reducir un 93% el uso de plásticos en comparación con los envases tradicionales de desinfectantes, un detalle que cada vez más consumidores valoran a la hora de elegir productos de limpieza.
Pero la sostenibilidad no es el único motor de su éxito. La compañía ha invertido grandes esfuerzos en innovación y desarrollo, asegurando que sus productos cumplan con los estándares más exigentes. Cada pastilla de Orache pasa por estrictos controles de calidad y ha sido testada en laboratorios internos y externos. De esta forma, han conseguido certificaciones de prestigio que garantizan la máxima eficacia en la eliminación de virus y bacterias. Este compromiso con la calidad ha sido fundamental para consolidarse en mercados tan exigentes como el europeo y el estadounidense.
Premios y reconocimientos que avalan su liderazgo
El ascenso meteórico de Orache no ha pasado desapercibido en el ámbito empresarial. La compañía ha sido galardonada con varios premios que destacan su impacto en la industria de la desinfección y su crecimiento exponencial. En 2020, fue reconocida con el Premio Pyme del Año en Huesca, un reconocimiento otorgado por Banco Santander y la Cámara de Comercio. Este premio destacó su capacidad de innovación, su expansión internacional y su contribución a la lucha contra la pandemia.
Otro hito importante llegó en 2021, cuando recibió el Sello de Excelencia Empresarial de Aragón en la categoría Bronce. Este reconocimiento del Gobierno de Aragón puso en valor su modelo de negocio, su compromiso con la calidad y su impacto positivo en la economía local. Además, ya en 2017, Orache fue finalista en los Premios Nacionales Joven Empresario, una señal clara de que su proyección era imparable. Todos estos premios confirman que la empresa está haciendo las cosas bien y refuerzan su posición como líder del sector, lo cual supone una ventaja importante a la hora de seguir expandiendo su presencia en nuevos países.
Impacto global y compromiso local
A pesar de su éxito internacional, Orache nunca ha perdido su arraigo con Sabiñánigo y con la comunidad aragonesa. La empresa ha generado empleo en la región, contribuyendo al desarrollo económico de la zona. Actualmente, cuenta con más de 35 empleados y sigue creciendo con nuevas contrataciones para ampliar su capacidad productiva. Durante la pandemia, la compañía demostró su compromiso social con iniciativas solidarias que marcaron la diferencia. Donó más de 26.000 botes de pastillas desinfectantes a bancos de alimentos en Aragón y suministró productos gratuitamente a residencias, centros de salud y comercios locales. Estas acciones refuerzan la imagen de Orache como una empresa que no solo busca beneficios, sino que quiere tener un impacto positivo en la sociedad.