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Dirigir y gobernar son dos caras de la misma moneda en el ámbito del liderazgo. Estos términos son los que dan título a un libro publicado por LID Editorial y coescrito por Luis Huete e Ichak K. Adizes, profesor de IESE y fundador del Instituto Adizes, respectivamente. Ambos expertos se han unido para tratar de dar las claves y desarrollar un método efectivo que equilibre las dos funciones más importantes que puede ejercer un directivo.

Combinar el largo plazo con el corto es esencial para liderar una organización y llevarla al éxito, pero no todos disponen de ese perfecto equilibrio. De ahí que esta guía resulte fundamental para alcanza la excelencia entre estas dos dimensiones.

Dirigir y Gobernar: dos dimensiones interconectadas

Dirigir implica gestionar el corto plazo, asegurando resultados inmediatos y operatividad eficiente. Esto significa optimizar la calidad, controlar costos y mantener la satisfacción del cliente. Es tomar decisiones estratégicas con impacto inmediato y ejecutarlas con precisión.

Por otro lado, gobernar se enfoca en el largo plazo. Es transformar la empresa en función de los cambios del mercado, garantizando su sostenibilidad y evolución. Gobernar también implica desafiar el statu quo para evitar la decadencia y construir una visión estratégica con perspectiva futura.

Aunque estas dimensiones parecen distintas, son inseparables para los autores. La clave está en integrar estrategia y ejecución para convertir a la empresa en una entidad ágil y adaptable.

Tres fases clave para una gestión efectiva

Huete y Adizes proponen tres fases fundamentales para gestionar eficazmente la estrategia y la ejecución:

  1. Fase del marco estratégico: Se analiza la situación actual, se define un escenario futuro deseable y se identifican las iniciativas necesarias para transitar de un punto a otro.
  2. Fase del detalle de las iniciativas: Equipos de trabajo coordinados por la oficina estratégica operativizan cada iniciativa, evaluando su prioridad, factibilidad y relevancia.
  3. Fase del relato estratégico: Se ajusta el marco estratégico y se construye un relato sólido y comunicable, asegurando que sea relevante, creíble, diferencial y emocional.

El legado de un liderazgo sólido

El verdadero legado de un equipo directivo no es solo tomar decisiones acertadas, sino crear una estructura ágil que permita implementar esas decisiones con rapidez y maestría. Una visión estratégica efectiva debe ser clara, ejecutable y capaz de generar cohesión y compromiso dentro del equipo directivo.

A través de artículos y ejercicios prácticos, el libro Dirigir y gobernar ofrece metodologías para equilibrar la eficiencia operativa con la sostenibilidad a largo plazo, ayudando a los líderes a crear mayor prosperidad compartida.