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Los efectos de Ozempic, Wegoby y Mounjaro: los medicamentos estrella para la obesidad

En los últimos años, la farmacología de la obesidad ha experimentado una revolución sin precedentes, con el desarrollo de fármacos que no solo ayudan a perder peso, sino que también mejoran la salud metabólica. Nombres comerciales como Ozempic, Wegoby o Mounjaro están hoy en boca de todos gracias a sus efectos sobre pacientes con obesidad o diabetes. Todos sus efectos los explica para Directivos y Empresas la doctora Belén Fontán, especialista en Nutrición y Dietética del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo.

En términos científicos, hay que clasificar a Ozempic y Wegoby como agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como la Semaglutida y a Mounjaro como antagonista de la Tirzepatida (Mounjaro). Todos ellos han demostrado una eficacia notable en la reducción del peso corporal y en el control de factores de riesgo asociados, como la presión arterial, el colesterol y los niveles de glucosa en sangre.

Estos son los efectos Ozempic, Wegoby y Mounjaro: así actúan estos fármacos sobre el organismo

La experta explica que estos fármacos actúan sobre los mecanismos subyacentes del apetito y la saciedad, alterando las vías metabólicas para reducir el almacenamiento de grasa y aumentar el gasto energético. Dicho de otra forma: el estómago procesa los alimentos más lentamente, lo que genera una sensación de saciedad prolongada. Estos cambios en el comportamiento alimentario suelen observarse en los primeros tres meses de tratamiento. “Estos desarrollos han sido particularmente prometedores, especialmente con la introducción de los agonistas GLP-1, que pueden inducir una pérdida de peso del 10-15% del peso corporal inicial”, señala la experta.

Belén Fontán
Belén Fontán.

Más allá del peso, Ozempic y Wegoby tienen un impacto positivo en múltiples aspectos de la salud. “Estos medicamentos no solo ayudan a perder peso, sino que también mejoran la presión arterial, el colesterol, los niveles de glucosa en sangre y la sensibilidad a la insulina”, destaca la Dra. Fontán.

En el caso de la Mounjaro, su acción dual como agonista de los receptores GLP-1 y GIP (péptido insulinotrópico dependiente de glucosa) ha mostrado resultados aún más impactantes, con una reducción de hasta el 25% del peso corporal inicial en algunos pacientes. Este enfoque no solo mejora la saciedad y el control metabólico, sino que también ofrece beneficios adicionales en la salud cardiovascular y el manejo de la diabetes.

Sin perder de vista la masa muscular

Sin embargo, la experta lanza una advertencia sobre un efecto secundario importante: la pérdida de masa magra, que puede alcanzar hasta un 10% del peso total perdido, equivalente a unos 6 kg en algunos casos.

“Mantener la masa muscular es crucial, especialmente a medida que las personas envejecen, para prevenir la sarcopenia y la fragilidad, que están fuertemente ligadas a la morbilidad y la mortalidad”, explica. Además, conservar o aumentar la masa muscular favorece la pérdida de grasa, ya que el músculo incrementa el gasto calórico en reposo.

Así pues toca revisar las pautas de alimentación tras los efectos de Ozempic, Wegoby y Moujaro sobre el cuerpo. Para maximizar los beneficios de estos fármacos y minimizar los efectos secundarios, la Dra. Fontán ofrece una serie de pautas nutricionales clave:

  1. Hidratación: Mantenerse bien hidratado es esencial, ya que la reducción del apetito puede llevar a una menor ingesta de líquidos, aumentando el riesgo de deshidratación.
  2. Volumen de las comidas: Se recomienda consumir raciones más pequeñas y frecuentes, masticando bien los alimentos para facilitar la digestión.
  3. Alimentos a minimizar: Evitar alimentos procesados, altos en calorías, con azúcares añadidos y alcohol, ya que pueden empeorar los síntomas gastrointestinales y afectar negativamente los niveles de glucosa en sangre.
  4. Alimentos a priorizar: Optar por alimentos de bajo índice glucémico, ricos en proteínas, fibra y grasas saludables. Algunas opciones recomendadas incluyen frutas frescas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa. La introducción de fibra debe ser gradual para evitar gases, hinchazón o estreñimiento.

“Es fundamental complementar el tratamiento con un enfoque integral que incluya una alimentación equilibrada, actividad física regular y seguimiento médico”, concluye la experta del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo

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